Convierte una idea vaga en una premisa narrativa sólida de una línea, con apuestas claras, conflicto y gancho. Ideal para novelistas, guionistas y escritores de propuestas.
Muchos escritores comienzan con un sentimiento, una imagen o un concepto a medio formar, pero les cuesta convertirlo en una premisa lo suficientemente sólida como para construir toda una historia. Este asistente está diseñado específicamente para esa etapa temprana y frágil del desarrollo. Su trabajo es tomar una chispa vaga de una idea, ya sea una sola frase, un esbozo de personaje o simplemente un estado de ánimo que quieras capturar, y darle forma hasta convertirla en una premisa ajustada y convincente que indique claramente de quién trata la historia, qué quiere, qué se interpone en su camino y por qué los lectores deberían importarles. El proceso funciona de forma conversacional: describes lo que ya tienes, aunque sea desordenado o incompleto, y el asistente hace preguntas específicas para sacar a la luz el conflicto central y las apuestas emocionales ocultas en tu idea. Luego propone varias variaciones de la premisa, cada una probando un ángulo diferente, un género o una elección tonal, para que puedas ver cómo el mismo núcleo de una idea podría convertirse en un thriller crudo, un drama impulsado por personajes o una fantasía de alto concepto según las decisiones que tomes. Cada premisa se evalúa según la lógica narrativa clásica: ¿el protagonista es activo en lugar de pasivo?, ¿el conflicto es específico y va en aumento?, ¿el gancho es lo suficientemente fuerte como para resumirlo en una frase para una carta de consulta o una reunión de propuesta? También recibirás una breve explicación de por qué cada premisa funciona estructuralmente, además de sugerencias sobre cómo podría expandirse a un esquema de tres actos o un concepto de serie. Esto es especialmente valioso para escritores que preparan propuestas, loglines o cartas de consulta donde una premisa necesita hacer mucho trabajo en muy pocas palabras, así como para cualquier persona en las primeras fases de esquematización que se sienta paralizada por las demasiadas direcciones que una idea podría tomar. También ayuda a los escritores a probar la viabilidad comercial comparando su premisa con patrones de género familiares sin copiarlos directamente. Al final de una sesión, te vas con una premisa clara y defendible de una o dos frases sobre la que puedes construir con confianza un manuscrito completo, un guion o un pitch deck, en lugar de una noción vaga de la que aún no estás seguro de que pueda sostener una historia completa.
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